Muchos hoteles, incluidas las propiedades Hilton en Cancún y el Valentin Imperial Maya, están utilizando silenciosamente luces LED fuera de las habitaciones para indicar si hay alguien dentro. Estas luces, normalmente rojas para ocupados y verdes para vacíos, están destinadas a ayudar al personal con los servicios de limpieza o reabastecimiento. Sin embargo, el sistema plantea importantes preocupaciones de seguridad para los huéspedes.
Cómo funciona el sistema
El estado de ocupación se determina combinando varios factores: sensores de puertas (abiertas o cerradas), detección de movimiento y, a veces, uso de tarjetas de acceso. Por ejemplo, el sistema de Legrand actualiza el estado de ocupación en la pantalla de un pasillo y cambia a “ausente” cuando se retira una tarjeta de acceso o no se detecta movimiento después de que se cierra la puerta.
Por qué esto es importante
Si bien los hoteles afirman que esto mejora la eficiencia, la exhibición pública de ocupación crea un riesgo obvio. Una habitación marcada como desocupada esencialmente se anuncia como un blanco fácil para robo u otros delitos. Un usuario de las redes sociales señaló las inquietantes implicaciones: una luz verde podría indicar una habitación vulnerable a posibles intrusos.
La cuestión no es sólo teórica. Una ex ama de llaves de Vdara Las Vegas de MGM robó más de $1 millón en joyas usando su tarjeta de acceso para ingresar a las habitaciones y luego alardeando de ello en una llamada grabada desde prisión. Esto demuestra con qué facilidad se puede explotar el sistema, incluso sin depender de las luces indicadoras.
Existen mejores alternativas
Un enfoque más seguro sería utilizar los datos para paneles internos accesibles sólo para la administración del hotel, en lugar de mostrar la ocupación públicamente. Los indicadores digitales de “no molestar”, que reemplazan los tradicionales colgadores de puertas, ofrecen una solución controlada por los huéspedes que evita los mismos riesgos. Estos sistemas digitales permiten a los huéspedes mantener la privacidad sin la posibilidad de supervisión externa.
El sistema actual supone un claro equilibrio entre comodidad y seguridad, en el que los huéspedes corren con la mayor parte del riesgo. Un panel privado para el personal es una solución mucho mejor.
























