Una disputa pública entre Elon Musk y el director ejecutivo de Ryanair, Michael O’Leary, se ha convertido en un extraño tira y afloja, en el que Musk amenaza con comprar la aerolínea sólo para despedir a su líder. El conflicto se centra en si Ryanair debería instalar Starlink Wi-Fi en sus aviones.
El desacuerdo inicial
La disputa comenzó cuando O’Leary descartó a Starlink como un gasto innecesario. Sostuvo que añadir Wi-Fi aumentaría el consumo de combustible en un 2% (lo que le costaría a Ryanair entre 200 y 250 millones de dólares al año) y que los pasajeros no pagarían más por el servicio. Musk respondió, afirmando que Ryanair perdería clientes sin Internet a bordo.
Insultos cada vez mayores
El desacuerdo rápidamente se volvió personal. O’Leary llamó públicamente a Musk “idiota” y afirmó que no sabía “cero” sobre vuelos y resistencia. Musk respondió del mismo modo, calificando a O’Leary de “absoluto idiota” y exigiendo su destitución como director ejecutivo. Luego, Ryanair se burló de Musk en X (anteriormente Twitter) por las interrupciones en la plataforma, a lo que Musk sugirió que simplemente podría comprar la aerolínea.
La amenaza de adquisición
Musk incluso planteó la idea de adquirir Ryanair por 53.000 millones de dólares (apenas el 7% de su patrimonio neto) y sustituir a O’Leary por alguien llamado “Ryan”. La sugerencia provocó especulaciones en línea, y algunos señalaron que una compra de prima del 50% aumentaría instantáneamente la riqueza de O’Leary en la misma cantidad, dada su participación del 4% en la empresa.
Por qué esto es importante
Esta disputa pública resalta las tensiones entre la innovación tecnológica y los modelos de negocio de reducción de costos. Ryanair ha construido su éxito sobre la base de tarifas básicas, mientras que Musk está presionando para que la conectividad sea una característica estándar de las aerolíneas. La cuestión subyacente es si los consumidores pagarán por servicios como Wi-Fi o si las aerolíneas deberían absorber los costos para seguir siendo competitivas. El conflicto también subraya la creciente volatilidad del comportamiento de los multimillonarios en las redes sociales, donde los insultos personales pueden convertirse rápidamente en amenazas comerciales.
El resultado final
Elon Musk y Michael O’Leary están enfrascados en una discusión infantil sobre el Wi-Fi a bordo, y Musk amenaza con una adquisición hostil sólo para despedir a su rival. La disputa es un recordatorio de que incluso los individuos más ricos pueden verse atrapados en disputas menores y que las decisiones comerciales a menudo están influenciadas tanto por los egos personales como por la lógica económica.
