El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) se enfrenta a otro posible cierre a medianoche, apenas unos meses después de que se agotaran sus fondos anteriores. Si bien el Congreso ha asegurado fondos para la mayoría de las agencias federales, una disputa sobre la política de inmigración está bloqueando los fondos para el DHS. Esto significa que la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) podrá volver a operar sin paga a partir del sábado.
Posibles interrupciones en los viajes
Los cierres gubernamentales anteriores han causado interrupciones dispersas en los viajes aéreos, y los retrasos en los puntos de control de seguridad aumentaron a medida que más agentes de la TSA y controladores de tráfico aéreo se declararon enfermos. Sin embargo, esta vez el Departamento de Transporte ya ha recibido fondos, por lo que los controladores aéreos no se verán afectados directamente.
A pesar de esto, aproximadamente el 95% de los 64.000 empleados de la TSA deben continuar trabajando durante un cierre según los planes de contingencia del DHS. Esto plantea dudas sobre cuánto tiempo podrán sostener las operaciones sin sueldos y si los niveles de personal se mantendrán constantes.
Por qué esto es importante
El ciclo de extensiones y cierres de financiación a corto plazo crea inestabilidad para los viajeros y los trabajadores gubernamentales. Este último impasse sobre las restricciones a la inmigración pone de relieve una lucha política más amplia dentro del Congreso. Si bien las perturbaciones pasadas fueron temporales, los cierres repetidos erosionan la confianza del público en las funciones gubernamentales y sobrecargan los servicios esenciales.
La situación se complica aún más por el hecho de que los empleados de la TSA, aunque están obligados a trabajar, no recibirán su salario hasta que se restablezcan los fondos. Esto puede generar dificultades financieras para los trabajadores y potencialmente afectar la moral, aumentando el riesgo de futuras perturbaciones.
En conclusión, los viajeros deben prepararse para posibles retrasos e interrupciones si se produce el cierre, mientras los legisladores continúan debatiendo medidas de financiación. El patrón repetido de casi cierres subraya la necesidad de soluciones presupuestarias más estables y de largo plazo en el Congreso.
























