La aerolínea nacional de Kazajstán, Air Astana, ha finalizado un pedido de hasta 18 aviones Boeing 787-9 de larga distancia, lo que indica una importante expansión de su red de vuelos internacionales. El acuerdo, anunciado inicialmente en noviembre de 2025 y confirmado en febrero de 2026, incluye cinco pedidos en firme, cinco opciones y cinco derechos de compra, por lo que el pedido completo depende de decisiones futuras.
Planes de Modernización y Ampliación de Flota
Air Astana opera actualmente una flota de alrededor de 35 aviones, incluidos los modernos aviones de la familia Airbus A320 y Boeing 767. La incorporación de los 787-9 Dreamliners permitirá a la aerolínea reemplazar aviones más antiguos y ampliar su alcance a destinos en Asia, Europa y América del Norte.
Se espera que los primeros tres 787-9 se entreguen a través de arrendadores entre finales de 2026 y 2028, y que los pedidos en firme restantes lleguen entre 2032 y 2035. La aerolínea planea configurar el nuevo avión con 303 asientos, optimizado para la comodidad y eficiencia de los pasajeros de larga distancia.
Importancia estratégica de la Orden
Esta compra se alinea con la estrategia más amplia de Air Astana de mejorar el servicio desde Asia Central a los mercados globales durante la próxima década. El director ejecutivo, Peter Foster, afirmó que la eficiencia de combustible, la autonomía y el diseño de cabina amigable para los pasajeros del 787-9 serán clave para el crecimiento de la aerolínea. La medida refleja una tendencia más amplia de expansión en la aviación de Asia Central, y las aerolíneas vecinas como Somon Air y Uzbekistan Airways también anunciaron nuevos pedidos de aviones.
Crecimiento de la aviación regional y posición de Air Astana
Asia Central está emergiendo como una región importante para el desarrollo de la aviación y Air Astana se destaca como una de las aerolíneas mejor administradas de la zona. La moderna flota, la confiabilidad operativa y la estabilidad financiera de la aerolínea la posicionan para un éxito continuo.
La ausencia actual de la aerolínea de las principales alianzas globales plantea dudas sobre posibles asociaciones e integraciones de programas de fidelización, que podrían mejorar aún más su competitividad.
En conclusión, la inversión de Air Astana en la flota de Boeing 787-9 representa un paso calculado hacia la expansión de larga distancia y posiciona a la aerolínea como un actor clave en el creciente mercado de la aviación de Asia Central. El largo cronograma de entrega indica un enfoque estratégico y gradual hacia la modernización y el crecimiento.
