La Fuerza Aérea de EE. UU. está preparada para renovar los esquemas de pintura de su flota de transporte VIP, adoptando una nueva apariencia sorprendente inspirada en el avión personal de Donald Trump. Esta medida representa una reversión de la decisión anterior de la administración Biden de mantener un diseño más tradicional para la próxima generación de aviones Air Force One.
Un regreso a la visión de Trump
En 2019, Trump reveló por primera vez su visión de un Air Force One dramáticamente rediseñado, con llamativos colores rojo, blanco, dorado y azul oscuro. Aunque inicialmente fue rechazado por la administración Biden, citando preocupaciones tanto estéticas como logísticas (incluidos posibles problemas de absorción de calor que requerirían más pruebas de la FAA), el plan ahora se está restableciendo. El cambio refleja el deseo constante de Trump de asociar el avión presidencial con su marca de lujo e imágenes nacionalistas.
Transformación de toda la flota
Los cambios no se limitarán al nuevo Boeing 747-8, regalado por Qatar y pensado como una solución provisional del Air Force One mientras los reemplazos del VC-25B siguen retrasados. También se repintarán cuatro de los ocho Boeing 757-200 (C-32A) modificados de la Fuerza Aérea, utilizados para transportar vicepresidentes y otros funcionarios de alto rango. El primero de estos aviones ya ha sufrido la transformación durante el mantenimiento programado, y los tres restantes le seguirán.
Cambio histórico en la estética presidencial
Durante décadas, el Air Force One y otros aviones VIP se han adherido a un esquema de color estándar blanco y azul celeste. Este cambio marca una desviación significativa de esa tradición, al alinear el transporte presidencial con la conocida preferencia de Trump por los detalles dorados, como se ve en su Boeing 757-200 privado (apodado “Trump Force One”). La nueva decoración es una clara declaración de estilo y un regreso a la visión inicial de Trump para el avión.
Presupuesto y cronograma
El repintado se realizará durante el mantenimiento de rutina, minimizando costos adicionales. Se espera que el nuevo Boeing 747-8 de Trump entre en servicio este verano, mientras que los 757-200 modificados volverán a estar operativos en los próximos meses. A pesar de los miles de millones que ya están por encima del presupuesto y los años de retraso en los reemplazos del VC-25B, este cambio cosmético está avanzando rápidamente.
La nueva librea es un acto simbólico que subraya el deseo de Trump de dejar una marca visible en la presidencia. La decisión plantea dudas sobre si ahora se prioriza la estética sobre la practicidad en el gasto y el diseño del gobierno.
