Emirates quiere un asiento en la mesa. Pero no un asiento cualquiera. El gobierno israelí propone algo realmente inusual para la aerolínea: operar vuelos de séptima libertad directamente desde Tel Aviv a Nueva York y Bangkok 🛫

Así es como funciona esto. O mejor dicho. Cómo podría funcionar.

Los vuelos de Quinta libertad permiten a una aerolínea volar desde su base de operaciones al País A y luego continuar al País B con nuevos pasajeros. Todo el mundo lo sabe.

La Séptima Libertad es diferente. Permite a una aerolínea volar entre dos países sin tocar en absoluto su propio centro. No se requiere parada en Dubai. Sólo Israel para Estados Unidos. Israel a Tailandia. Puro tránsito.

Antes del 7 de octubre de 2023 todo cambió. Emirates tuvo una presencia masiva en Tel Aviv. Las relaciones eran cálidas. Los horarios estaban llenos.

Entonces. Silencio.

Desde hace más de dos años, ningún vuelo de Emirates aterriza en Ben Gurion. Ahora el Ministerio de Transporte de Israel se ha reunido con ejecutivos de Emirates. Hicieron un lanzamiento. Dejemos que Emirates establezca una base aquí. Permítales transportar pasajeros exclusivamente entre Israel y otros puntos internacionales.

La lógica es sencilla.

Recuperar la aerolínea.

Históricamente, el gobierno israelí protege a sus propios transportistas. Las tendencias proteccionistas son la norma. ¿Verlos invitar a un gigante del Golfo a competir a nivel nacional? Inesperado.

Pero hay trampas. Los grandes.

Obstáculos legales y fricciones políticas

Primero. Sería necesario reescribir las leyes de aviación israelíes. Eso no es sólo papeleo. Se trata de batallas legislativas. Las aerolíneas competidoras en Israel no se quedarán calladas. Ellos harán una petición. Protestarán. Tienen todos los incentivos para bloquear esto 🚫

Segundo. Óptica regional.

Emirates tiene cuidado con el lugar al que vuela. Las sensibilidades posteriores al 7 de octubre siguen siendo altas. ¿Lo aprueba el gobierno de los EAU? ¿Lo aprobarán los accionistas?

Quizás no.

La propuesta llega a mercados donde la competencia ya es feroz. De Nueva York a Bangkok no es exactamente aire vacío, pero insertar una opción de tránsito premium o de bajo costo cambia la ecuación. American Airlines odia la idea. Delta odia la idea. Los transportistas israelíes definitivamente lo odian.

Las oportunidades de quinta libertad existen hoy en día. Emirates vuela Nueva York-Milán. Newark-Atenas. Miami-Bogotá. Estos funcionan porque eventualmente se conectan con Dubai o se ajustan a flujos de tráfico específicos.

La séptima libertad desde Tel Aviv no se ha puesto a prueba para esta dinámica específica.

Por qué esto podría fallar

Veamos los obstáculos.

  1. Cambio legal. Israel debe modificar sus estatutos para permitir que una aerolínea de bandera extranjera opere punto a punto sin conectarse a su centro.
  2. Oposición interna. * El Al y Ark (aunque este último ha enfrentado turbulencias) lucharán contra esto con uñas y dientes.
  3. Momento geopolítico. * Han pasado dos años. El panorama no se ha simplificado. En todo caso, se ha endurecido.

¿Es bueno para los consumidores?

Absolutamente. Más rutas. Más opciones. Tarifas más bajas, potencialmente.

¿Tiene sentido comercial para Emirates en este momento?

Discutible.

Tienen muchas rutas a otros lugares. ¿Por qué iniciar una pelea en Jerusalén cuando puedes expandirte en África o el Sudeste Asiático a través de canales tradicionales?

El gobierno quiere recuperar a los Emiratos. La aerolínea podría querer poner un pie en la puerta sin un compromiso total con un mercado volátil. Es un baile.

O un punto muerto.

Veremos si la legislación cambia.

Hasta entonces, ésta sigue siendo una propuesta curiosa. Un vistazo a cómo se ve la diplomacia aeronáutica cuando las cosas no salen según lo planeado.

La pista está despejada.

Las leyes no lo son.