Tebas. O, como la llaman los lugareños, Thiva. Se encuentra en el centro-este de Beocia, atrapado en medio del latido histórico de Grecia. Si está planeando un viaje a las antiguas ruinas de Tebas, debe mirar más allá de la ciudad moderna. La ciudad actual es funcional, ruidosa y muy viva. Pero debajo de ese ritmo diario se esconde el fantasma de una de las ciudades-estado más poderosas de la antigüedad.

La leyenda dice que Cadmo lo fundó. Los mitos dicen que fue el hogar de Edipo y el escenario de algunas de las tragedias griegas más oscuras. La historia dice que era una potencia. Para cualquiera que esté planeando una visita a sitios de turismo en la antigua Tebas, comprender esta dualidad es clave. Era un lugar de mitos, sí, pero también de acero, estrategia y maniobras políticas brutales.

Del poder de la Edad del Bronce a las guerras persas

El verdadero peso de Tebas proviene de sus raíces en la Edad del Bronce. Alrededor del 1500 a. C., era un centro de poder micénico. Todavía se pueden ver vestigios de esa época. Las ruinas del palacio datan aproximadamente de 1450-1350 a.C. No son tan grandiosos como los de Micenas o Tirinto, pero son significativos. Muestran una sociedad organizada para la guerra y el comercio.

Su ubicación era estratégica. Esta geografía dio forma a su política exterior. Cuando los persas invadieron, Tebas se puso del lado de los invasores. Esto no fue por amor a Persia. Fue por hostilidad hacia Atenas. Esa elección tuvo consecuencias a largo plazo. Marcó a Tebas como rival de la supremacía ateniense durante siglos.

Más tarde, durante la Guerra del Peloponeso, volvió a cambiar. Esta vez respaldó a Esparta. La alianza era frágil. Esparta ganó, pero no dejó en paz a Tebas. Ocupó la ciudad. Esa ocupación provocó una revuelta alrededor del 380 a.C. Los tebanos contraatacaron. Vencieron a Esparta en Tegyra en el 375 a.C. Luego los aplastaron en Leuctra en el 371 a.C.

Durante diez años, Tebas fue la principal potencia militar de Grecia. La Banda Sagrada, una unidad de élite de 150 parejas de amantes masculinos, jugó un papel decisivo en esas victorias. Si visitas el sitio arqueológico, busca información sobre la Banda Sagrada. Su presencia añade una capa humana a la piedra.

La caída y los muros olvidados

La gloria no duró. Tebas unió fuerzas con Atenas contra Felipe II de Macedonia. Perdieron gravemente en Queronea en el 338 a.C. Alejandro Magno, el hijo de Felipe, tenía una cuenta que saldar. En el año 336 a.C. saqueó Tebas. La ciudad fue reconstruida, pero se acabó la electricidad. Finalmente cayó en manos de Roma en el siglo I a.C.

Hoy en día, los sitios históricos de la antigua Tebas están dispersos. Las murallas de la ciudad eran legendarias. Se decía que fueron construidas por Anfión, quien tocó su lira e hizo que las piedras se colocaran en su lugar. Eso es un mito. La realidad es que los muros eran formidables. Ahora sólo quedan restos. Puedes caminar por partes de la fortificación. Te da una sensación de escala. ¿Qué tan gruesas eran estas paredes? ¿A qué altura llegaron?